sábado, 27 de junio de 2015

Cómo lograr el liderazgo resonante y evitar el liderago disonante

Fragmentos del reporte "Liderazgo Resonante" de Luis Antonio Fernández Aldana para el curso "Construcción del sistema de liderazgo" llevado a cabo en la Universidad del Valle de México Campus Puebla el 24 de Junio del 2015.

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El liderazgo resonante, de acuerdo a Zayas[1], integra pensamientos y emociones para ir en la dirección adecuada. Los líderes resonantes sintonizan mejor con los demás y logran mantener relaciones transparentes, además, nos dice que liderar es una tarea emocional, el líder debe tener estabilidad emocional y las emociones positivas deben ser contagiadas al resto del equipo de trabajo. Una de las tareas principales del líder es motivar e inspirar para así producir resonancia en los demás creando un clima emocional positivo, ya que, según el autor, las emociones positivas son fáciles de contagiar. También Zayas nos dice algo muy importante, que no basta con ser inteligente, hay que saber controlar nuestras emociones, algo en lo que concuerdo bastante, de nada servirá ser muy inteligente si no existe un autocontrol en todos los sentidos de nuestra vida. Entre las claves más importantes del liderazgo resonante están el conocerse a sí mismo, vivenciar relaciones inter e intrapersonales, aplicar experiencias e inclusive desaprender (saber que lo que se aplica ahora en unos años o en otras circunstancias no podrá ser utilizado, o al menos no de la misma forma). Lo opuesto, el liderazgo disonante para Zayas implica que el llamado líder contagia reacciones emocionales negativas y para poder combatirlo se deben cambiar las formas de hacer las cosas, lo que creo, envuelve, un cambio en las formas de trabajar, de procedimientos e incluso de paradigmas, algo que se puede llevar a la práctica únicamente a través del diálogo y el convencimiento.

Buscando otras fuentes a través de la web, las que me parecieron más interesantes, veo que muchas están basadas en Zayas y en Goleman[2] (por cierto, al parecer uno de los libros más consultados sobre el tema de liderazgo). Uno de esos trabajos es el de Antezana[3], quien nos comenta que un líder resonante está en sincronía, en armonía con otros para lograr un positivismo en el equipo de trabajo; el líder resonante tiene autocontrol, es educado, considerado, persuasivo, sencillo, humilde, es capaz de aprender de otros, es honesto, justo, equitativo, genera optimismo y pasión por el trabajo, con todo ello, logra ser una inspiración.

Por su parte, Feedback 360º[4], una evaluadora de los comportamientos y habilidades de personas en sus ámbitos personales y profesionales, amplía un poco más las características de líder resonante, para ellos, éstos no agreden ni se someten a otras personas, conocen los derechos de los demás, aceptan sus errores y aciertos, no se imponen, al contrario, se valen de la interacción con otros y consultan.

¿Cómo llegar a ser un líder resonante? Creo que todo parte de la consciencia, en primer lugar ser consciente de quién soy, cómo soy, en dónde estoy y qué es lo que quiero lograr, con esto se puede lograr el autocontrol emocional que comentan los diferentes autores que mencioné, partiendo de ahí podemos lograr la capacidad de resonar, sincronizar, integrarnos con los demás; después tendremos que volver a un estado de consciencia pero ahora hacia los demás, esto es, ser conscientes ahora de quiénes son las personas con las que trabajo, cómo son, en qué situación están, qué desean lograr, cuáles son sus objetivos personales, con esto se puede lograr la motivación hacia los demás; y por último, otro estado de consciencia hacia la empresa, de la misma manera, ser consciente de cuál es mi empresa, cómo es, en qué situación está y cuáles son los objetivos de ella y volvernos míos y los de mi equipo de trabajo.

¿Cómo evitar ser un líder disonante? Las personas que no cumplan con las características de un líder resonante para mí serían simplemente “sujetos disonantes”, no se les puede llamar líderes porque un líder siempre debe buscar el bienestar de los demás, en cambio, como ya vimos, los disonantes son personas con actitudes negativas, contagian el negativismo y no inspiran ni motivan. Para evitar ser una persona de este tipo debemos seguir buscando retos, auto-motivarnos, todo ser humano debe buscar una fuente de inspiración como su familia, sus amigos, su futuro, inclusive su religión si la tiene, etc. Y volvemos al estado de consciencia, ser conscientes de que siempre debemos seguir caminando hacia adelante pase lo que pase.

En general, los autores mencionados concuerdan en las definiciones, aunque algunos son más específicos y otros más detallados, lo que sí puedo notar es que se le da un mayor enfoque al liderazgo resonante, por supuesto, es importante saber qué es y cómo lograrlo.

Muchos artículos en la web dan consejos para convertirse en un verdadero líder resonante, sin embargo, la realidad es que hay más gente disonante que resonante, la disonancia si la viéramos como una enfermedad muchos nos podrán decir cómo prevenirla pero pocos cómo combatirla una vez que se ha adquirido, tal vez porque sea algo muy difícil, es más fácil destruir que construir, y el ritmo de vida actual que lleva la gente, los medios masivos de comunicación, los gobiernos, las mismas empresas, etc., están provocando esa destrucción en el ser humano, su degradación, su involución, nos están tratando de convertir en sujetos disonantes con tal de conseguir sus objetivos personales a toda costa, por eso vemos una sociedad enconada, frustrada, sin objetivos, sin optimismo. Por ello, añadiría como característica o tarea fundamental específica de un líder resonante, combatir la disonancia en los demás, no sólo en su equipo de trabajo o en su empresa, sino en la sociedad en general, con todas sus implicaciones, todo esto, por supuesto, viene de la mano con otras de sus características como el contagio de emociones positivas, la persuasión, entre otras.

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BIBLIOGRAFÍA:
1. Zayas Agüero, Pedro Manuel. Cabrera Ferrerio, Nuirka. Liderazgo resonante. Universidad de Holguín.
2. Goleman, Daniel. El líder resonante crea más. Debolsillo. 2012.
3. Antezana, María Esther. Liderazgo resonante y disonante. Soluciones y Servicios en Recursos Humanos. http://www.amnypdelsur.org/Liderazgo1.html
4. 5 habilidades que te transformarán en un líder resonante http://blog.feelback360.com/2014/03/5-habilidades-te-transformaran-en-lider-resonante 

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“…escoge a tus aliados y aprende a luchar acompañado, porque nadie vence una guerra solo”.
-Chuang Tzu-

En los tiempos actuales es muy común que se hable de liderazgo o líderes, principalmente en las empresas y en la política. Sin embargo, este es un concepto que ha perdido su esencia. Si hablamos de líderes en la historia mundial podríamos mencionar a Juárez, Luther King, Bolívar, entre otros, pero, lamentablemente, en nuestros tiempos la etiqueta de líder la toma cualquiera que tenga posibilidades de pagar un reportaje en una revista como “Time”.

Consultando en internet algunas definiciones sobre liderazgo, nos dicen que “liderazgo es el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo tiene para influir en la forma de ser de las personas o en un grupo de personas determinado, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos”, pero no me sorprende haber encontrado también que “el liderazgo entraña una distribución desigual del poder. Los miembros del grupo no carecen de poder; dan forma a las actividades del grupo de distintas maneras. Aunque, por regla general, el líder tendrá la última palabra”.

Esta última cita es la que debemos cambiar, aunque se reforme la definición, en la práctica se sigue llevando a cabo, no es lo mismo ser un líder que un jefe, el líder motiva, capacita, comunica, no representa un trabajo en sí, sino que es el representante, la voz de todo un equipo de trabajo, todo aquello que se nos define como liderazgo integral. En cambio, un jefe, como cité anteriormente, sólo busca tener la última palabra, en nuestros tiempos ya no se puede trabajar de esta forma, no estamos en la época de Don Porfirio donde una sola persona hace y dice todo.

El verdadero trabajo de liderazgo, un liderazgo integral, viene “desde abajo”, desde la base, únicamente con una base sólida se puede realizar una buena edificación. Actualmente las decisiones se deben tomar democráticamente, no que alguien tenga la última palabra sin hacer una consulta previa a su equipo de trabajo, bien dicen que dos cabezas piensan mejor que una, se debe consultar, analizar y debatir todas las propuestas del equipo de trabajo, conocer opiniones y así elegir entre todos los integrantes qué es lo más conveniente para poder cumplir con el principal objetivo de la organización o empresa, después de ello el líder como representante de todos los demás, debe procurar llevar las propuestas a la práctica, el líder, en vez de decir “quiero que se haga esto” o “yo opino aquello”, debe decir “mi equipo ha decido que se haga esto”, o “mi equipo opina aquello”.

No quiero decir con esto que hay que caer en la “juntitis”, donde se hacen reuniones para todo y no se soluciona nada, una equipo de trabajo debe reunirse una vez al mes como máximo para atender los problemas más importantes, y sólo hacer reuniones extraordinarias para casos urgentes, el 80% del tiempo, por lo menos, se debe estar trabajando, produciendo, llevando a la práctica las decisiones tomadas, el resto del tiempo se debe invertir (no gastar) en, por ejemplo, capacitaciones, retroalimentación, etc.

Tampoco se debe caer en el error de depender de una sola persona, es terrible ver que en algunas organizaciones, por ejemplo, si no está la secretaría, todo se paraliza, no se hacen llamadas telefónicas, no se agendan citas, no se hacen las solicitudes pertinentes a otros departamentos, etc. Si pertenecemos a un equipo de trabajo, debemos ser conscientes de que ese equipo no permanecerá exactamente con los mismos integrantes todo el tiempo, todos deben saber hacer todo, todos deben saber tomar decisiones, cuando el capitán de un barco se baja, alguien más debe tomar el timón, pase lo que pase, se debe seguir caminando hacia adelante, por ello el liderazgo se da entre todos y para todos.

Bernardo Arévalo, en su artículo “Los malos líderes son culpa de los malos seguidores”, del periódico “Nómada” de Guatemala, nos menciona que existen malos líderes porque hay “quienes identificando un liderazgo negativo al que no apoyan no hacen nada para contrarrestarlo”. Ésta es la razón por la que todos debemos involucrarnos, cada integrante de un equipo de trabajo es como un rompecabezas, donde, aunque todas las piezas son diferentes, en algún lugar encajan y ayudan a que un todo sea posible, si yo veo que alguien del equipo hace algo mal (sea o no el líder) debo expresarlo, para que ese error no perjudique a nadie, al mismo tiempo, uno como integrante debe estar abierto a las críticas constructivas para saber en qué hay que mejorar y seguir con lo que se hace correctamente.

El mismo Arévalo nos dice que “la capacidad de un líder para imponer a sus seguidores su voluntad y sus ideas es cada vez más limitada” que “los seguidores construyen y destruyen liderazgos. Los seguidores asumen cada vez más un papel de liderazgo -difuso, colectivo, horizontal- mientras que los líderes se vuelven cada día más seguidores”.

Por su parte, Lewis Howes en su artículo “4 señales de que eres un líder terrible” publicado en www.soyentrepreneur.com asegura que “el liderazgo se trata de mucho más que de simplemente decirles a las personas qué hacer. El liderazgo se trata de la inversión que hacemos en otros y de las responsabilidades que aceptamos por ser la voz y dirección en que los demás confían”. El líder debe ser la voz de otros líderes, en un equipo de trabajo TODOS, en la práctica, debemos ser líderes, es decir, TODOS debemos capacitar a nuestros compañeros, motivarlos, apoyarlos en lo necesario, etc., por eso se supone que somos parte del equipo, porque fuimos elegidos por el valor o conocimientos que podemos aportar. Pero no todos pueden llevar la etiqueta de líder, debe haber sólo uno, una voz que pregone lo que los demás opinan o necesitan.

En su canal de videos de YouTube, Sandra Burgos, de 30 K Coaching, hace un comentario muy importante, ella nos dice que “la mayoría de los líderes se sienten a gusto liderando seguidores y seguidoras, porque eso es relativamente fácil. Lo verdaderamente desafiante es liderar líderes potenciales, hacerlos crecer y, sobre todo, proporcionarles las herramientas para que lleguen a superarlo a uno mismo.” Por ello, el objetivo supremo de cada ser humano debe ser el procurar el bienestar de los demás, no caer en el egoísmo, debemos entender que si yo ayudo a los demás, ellos también podrán ayudarme y reconocer cuando alguien más es mejor que nosotros, no es decir “no puedo hacer las cosas”, por supuesto podemos hacer lo que nos propongamos siempre y cuando sea en el momento adecuado, respetando tiempos.

Surge una cuestión, si todos en un equipo de trabajo son líderes, ¿habría una disputa de poder? Si alguien crea conflictos de poder, esa persona no es realmente un líder, es alguien que sólo desea convertirse en jefe para gozar de prerrogativas. Una de las características principales de un líder debe ser la humildad, una persona sin valores no puede lograr ser feliz, el triunfar a costa de otros, sin escrúpulos, ha acercado cada vez más a los seres humanos a una vida vacía y sin sentido.

Para ajustarnos a los tiempos actuales yo cambiaría la palabra “líder” por “representante”, el concepto de líder está sobrevalorado, ya no se puede usar como en sus orígenes donde significaba que una persona convencía a otras muchas para seguirlo y hacer lo que él creía más conveniente para las mayorías.

El verdadero liderazgo se construye desde abajo, desde la base, un líder ya no es quien está al frente, el líder pasa a la acción, a la práctica, y sólo existe un representante de un grupo de líderes cuya voz es utilizada para dar a conocer sus opiniones y lo que ha trabajado con los demás.

Es de suma importancia que todos seamos parte de un verdadero liderazgo, que todos cumplamos y hagamos cumplir los objetivos que tenemos planteados como empresa. Como líderes, debemos tener el valor de la humildad, reconocer el esfuerzo de otros así como nuestros propios errores y enmendarlos.

Como parte de un equipo de trabajo, todos debemos ser conscientes de dónde estamos, a dónde queremos llegar y cómo lo vamos a lograr, ver, aceptar y enfrentar realidades, todos siguiendo el mismo camino. Además, debemos aprender a dialogar y comunicar para llegar a acuerdos, a detectar y prevenir problemas, a dar soluciones que, como mencioné, hagan cumplir con los objetivos de nuestra empresa.

Otro factor importante es la motivación, tenemos la obligación moral de apoyar y permitir que nos apoyen para lograr los objetivos de la institución, el representante del equipo de trabajo se vuelve el intermediario para lograr los apoyos necesarios que ayuden a aumentar la productividad y la calidad en el servicio que se ofrece. Si los integrantes de la organización están motivados se sentirán pieza clave para lograr sus propios objetivos y en consecuencia harán lo posible por cumplir los objetivos de la empresa.

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