viernes, 20 de marzo de 2015

Nadie está listo para cambiar: Luis Aldana

Fragmentos del ensayo "Nadie esta listo para cambiar" de Luis Aldana (Luis Antonio Fernández Aldana) para el curso "La Actitud: Base Estratégica para mi Cambio y Desarrollo" impartido en la Universidad del Valle de México Campus Puebla.

10 de Marzo del 2015.

***

Estamos en tiempos en los que los cambios, en todos los ámbitos, están a la orden del día. Nuestro entorno cambia, y por ende, los humanos debemos cambiar, adaptarnos o “morir”.

Sin embargo, la gente, por su propia naturaleza humana, creo, no está lista para cambiar.

Cuando nos colocan en una situación hipotética, decimos: “yo haría esto”, “yo le diría aquello”, “yo tomaría tal o cual decisión”, pero cuando nos enfrentamos a la realidad, hacemos o decimos cosas, o tomamos actitudes totalmente diferentes. Es como aquellos políticos que en campaña dicen “yo no voy a tranzar”, pero cuando llegan al poder se vuelven los peores criminales, ¿por qué? porque se adaptaron ante un cambio, aunque no necesariamente positivo. ¿Por qué sucede esto? Precisamente, porque nadie está listo para los cambios o las situaciones de la vida.

La tarea fundamental del ser humano es evolucionar, progresar y alcanzar nuestra felicidad.

Aunque muchas personas lo nieguen, el cambio, la evolución, es inherente al género humano. Pongo como ejemplo a las compañías tecnológicas, digamos Microsoft, quien desarrolló el sistema operativo MS-DOS, una simple consola que trabaja con comandos, difícil de entender para la mayoría de la gente. Los usuarios querían colores, una interfaz más amigable, otras compañías como Apple ya empezaban con este tipo de sistemas, por lo tanto, Microsoft se tuvo que enfrentar al cambio, para no extinguirse como empresa.

Esto pasa en todos los ámbitos, vemos progreso, cambios a nuestro alrededor, nosotros mismos debemos obligarnos a ser parte de esos cambios o nos estaremos auto-condenando a la involución como humanos. “…el cambio de una sola persona significa el cambio de toda la raza humana”, nos comenta Coelho en su libro “El Zahir”. En el ejemplo de Microsoft, el cambio de perspectiva dentro de la compañía obligó a otros también a cambiar de pensamiento, cambio que se ve reflejado en mejores tecnologías y alta competitividad en el mercado actual.

Nadie está listo para cambiar porque nadie se da cuenta de los cambios pequeños que circulan en nuestro ambiente. Si pusiéramos más atención a los detalles, veríamos cambios que nos están afectando mayormente de forma negativa. Pero nos ponemos una venda en los ojos y no queremos ver la realidad o queremos seguir viendo lo que queremos ver, lo que nos dijeron que era lo ideal. "La falta de atención a los pequeños detalles puede destruir por completo la vida de un hombre" (Reflexiones diarias, Paulo Coelho). Es como salir a la calle sin paraguas en plena temporada de lluvias. La atención a esos detalles puede marcar nuestro futuro, y nadie presta atención a esos detalles porque nadie quiere enfrentar cambios drásticos.

El miedo está siempre en nuestras mentes y nuestra mente puede volverse el más grande de los enemigos. Sin miedo descubriríamos que nuestras capacidades son infinitas, como lo dice Coelho en su libro “El Zahir”: “…en el momento en que las personas deciden afrontar un problema se dan cuenta que son mucho más capaces de lo que piensan”. Como seres humanos el miedo está permitido, el miedo nace con nosotros y se apega a nosotros, lo que no está permitido es depender de él, pero nosotros mismos le permitimos ser parte de nuestras vidas. Coelho nos dice en “La quinta montaña” que “el miedo existe hasta el momento en que lo inevitable sucede. Después de esto, no debemos perder nuestra energía en él”. El miedo es una barrera que nosotros mismos nos hemos impuesto.

Nadie está listo para cambiar porque todos tenemos miedo, y si cambiamos, no es que hayamos superado el miedo, es simplemente porque la situación nos obligó a hacerlo, porque no tuvimos alternativa, porque la vida nos obligó a tomar al toro por los cuernos y tuvimos que tomar decisiones de un momento a otro, abruptamente. Sin quererlo, hicimos a un lado el miedo, pero eso no significa que el miedo se fue, el miedo siempre estuvo a nuestro lado, porque ese lugar fue el que la naturaleza le dio.

La felicidad creo es algo que podemos hacer más duradero siempre y cuando pongamos atención a los detalles, a los cambios, y al origen de nuestros miedos.

Estos cambios que se dan regularmente en nuestro entorno solo se superan con dos elementos esenciales, el primero, es hacer a un lado el miedo a lo que inevitablemente vendrá y el otro es con capacitación, mientras estemos capacitados en todos los ámbitos posibles creo que podremos afrontar dichos cambios satisfactoriamente.

Desgraciadamente, las empresas, sea cualquiera el giro que manejen, están inmersas en la llamada globalización, esto ha provocado muchos cambios en ellas, en los gobiernos y por supuesto en los empleados. Como había mencionado anteriormente, los cambios producidos a nuestro alrededor nos obligan a cambiar a nosotros mismos. La diferencia entre uno mismo y otras personas ante estos cambios debe ser la capacitación, cuanto más y mejor capacitados estemos no debemos preocuparnos por lo que vendrá, tendremos mucha confianza.

La capacitación también implica motivación, si recibimos una capacitación adecuada por parte de nuestra empresa tendremos un mejor desempeño. La empresa debe proporcionar a sus empleados las herramientas necesarias para realizar su trabajo de manera efectiva, un empleado feliz conlleva al mejoramiento de procesos internos y, por lo tanto, los clientes estarán felices, satisfechos y hasta agradecidos, y la empresa por su parte, este esfuerzo lo verá reflejado en mayores ganancias.

Desgraciadamente, algunas empresas no proporcionan la capacitación requerida, se vuelven elitistas al negar oportunidades de progreso. Hay que aceptar que, además de imponer a nosotros mismos barreras que nos impiden crecer, de la misma forma imponemos barreras para que los demás no crezcan, ya sea por envidias, rencores, compadrazgos y hasta por corrupción. Esas barreras son las más difíciles de superar porque no dependen directamente de nosotros.

Nadie está listo para cambiar, esa es mi hipótesis y al mismo tiempo mi conclusión. ¿Por qué? Porque los humanos, por naturaleza, nacimos con miedo, con miedo a lo que no conocemos, a lo nuevo, a lo abrupto de las situaciones que se nos presentan. Nadie está listo para cambiar porque nadie sabe qué cambios van a ocurrir en qué momento, y aunque podamos gozar de un pronóstico, en ese instante, en ese momento, en ese milisegundo en que la vida nos da el cambio nos paralizamos porque no era exactamente lo que esperábamos, es aquello que bien nos provoca un nudo en la garganta. Con esto no quiero decir que el cambio sea negativo, tal vez pueda ser algo mejor de lo que esperábamos, pero en ese instante las decisiones que teníamos planeadas pueden ser sujetas a modificaciones.

El miedo, que se implanta en nuestras mentes como un parásito, es nuestro peor enemigo, no podemos eliminarlo, en la etapa de cambios, el miedo lo llevamos como una loza muy pesada en la espalda, de nosotros depende cómo llevar esa loza, a veces con la ayuda de alguien más (amigos, familiares, nuestros jefes), a veces con la confianza que nos da una buena capacitación y motivación. Nadie está listo para cambiar porque todos cargamos con esa loza llamada miedo. El miedo no se puede eliminar pero si volverse más ligero.

Las empresas tienen una gran responsabilidad para llevar a sus empleados a un buen cambio de actitud, que les genere mayor cantidad de clientes, mayores ganancias. Un cambio de actitud no se puede llevar a cabo desde abajo, sino de manera conjunta, de lo contrario las empresas se estarán condenando a la extinción. Uno de los cambios de actitud más importante debe estar en nuestros líderes, porque son ellos los que motivan y contagian su entusiasmo a los empleados. A algunas empresas todavía no les queda claro que ya no estamos en la época de Don Porfirio, donde una sola persona decidía en todo el cómo hacer las cosas, deben entender que las exigencias de los clientes han cambiado y por lo tanto el mundo empresarial debe cambiar y llevar de la mano a sus empleados en ese cambio.

Muchos quieren cambiar, al menos eso dicen, pero tienen miedo, otros no desean cambiar porque han quedado estancados en sus vidas, por eso, nadie está listo para cambiar.

"El mal de nuestro tiempo es que todo el mundo quiere arreglar las cosas por sí solo, y nadie se da cuenta de que se necesita mucha gente para lograr eso" (REFLEXIONES DIARIAS, Paulo Coelho).
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